lunes, 2 de mayo de 2011



El Tarot de Marsella
Espejo del alma

Juego fascinante, maestro espiritual, obra de arte sagrada, compendio de las ciencias de la antigüedad, espejo del alma humana; cualquiera de estas definiciones podría aplicarse al Tarot.
Su aparición se estima por el año mil aproximadamente, aunque no faltan los que aventuran que su origen se remonta mucho más atrás. Por sus semejanzas con la tradición alquímica, hay quienes sugieren un génesis mucho más antiguo, remontándose hasta Hermes Trimegisto, mítico padre de la alquimia

El Tarot como test psicológico.

En la actualidad podemos acercarnos al Tarot desde las ideas de Carl Jung, (psicólogo que revitalizó el pensamiento occidental al incorporar en su metodología nociones procedentes de la antropología, la alquimia, los sueños, el arte, la mitología, la religión y la filosofía) utilizando los conceptos de arquetipo, sincronicidad e inconsciente colectivo.
Los 22 arcanos mayores son arquetipos que reflejan distintos aspectos del alma, con una gran carga simbólica y emocional. Algunos ejemplos de esto podrían ser El Sol, que es el arquetipo del padre cósmico. La luna, que representa a la madre cósmica. El Ermitaño, que es el “viejo sabio”.
En cuanto a la idea de inconsciente colectivo, la teoría de Jung establece que existe un lenguaje común a los seres humanos de todos los tiempos y lugares del mundo, constituido por símbolos primitivos con los que se expresa un contenido de la psiquis que está más allá de la razón.
Y la sincronicidad sería la coincidencia psíquica simultánea del observador con un acontecimiento exterior que se corresponde con dicho estado psíquico sin que medie entre ambos ninguna vinculación causal.
Por lo tanto, a través de la intuición, la tirada de cartas “actualizaría” al consultante acerca de los contenidos de su propio inconsciente al momento de la tirada.

La concepción del Tarot como auxiliar de la psicología en el sentido de desentrañar los contenidos ocultos del inconsciente fue desarrollada por el cineasta- poeta- guionista de comics- novelista- filosofo- místico y creador de terapias alternativas Alejandro Jodorowsky, en cuya obra está siempre presente el Tarot, así como elementos del Zen, la Cábala, el Sufismo, el Taoísmo, el chamanismo y otras filosofías. El común denominador en todas estas es la búsqueda de la trascendencia espiritual, el trabajo consciente en aras de “crear un alma”. Como decía el ocultista Gurdjieff “no nacemos con un alma completa sino que venimos al mundo con una semilla de alma, a la que tenemos que desarrollar.”.

El Tarot, enseñanzas de los arcanos.

Es interesante comparar algunas proposiciones sobre el ser humano que pueden extraerse del Tarot, (a la luz de las investigaciones de Alejandro Jodorowsky) con la realidad que vivimos “aquí y ahora” y los conceptos que vemos tienen aceptación masiva en la actualidad. Los cuatro palos del Tarot, (los 56 arcanos menores) copas, espadas, bastos y oros, simbolizan las cuatro energías principales del ser humano. Las copas: lo emocional. Las espadas: lo intelectual. Los bastos: lo sexual-creativo (la libido según el psicoanálisis). Los oros: el cuerpo y la vida material.

En lo emocional.

Si nos preguntamos cuál es el ideal social acerca de la realización en lo emocional, simplemente podríamos tomar una revista, prender la tele, o meternos en internet, y veremos cómo proliferan por todos lado ideas acerca del amor. “Encontrar la media naranja”. Por todos lados hallamos propaganda en este sentido, “msn del amor” novelas y series románticas que nos anuncian que la felicidad consiste en encontrar a la pareja ideal. Sin embargo, a la luz del Tarot vemos que esta “realización de a dos” es todavía un estadio infantil, que apenas supera el estadio de la persona egocéntrica centrada sólo en los caprichos del ego. El ideal que puede extraerse del estudio del Tarot nos habla de amor universal, aceptación consciente y amor por toda la creación. Ideal que en religión encontramos por ejemplo en la imagen de Cristo, y mas acá en personas que superando las barreras del ego dedicaron su vida a hacer mejor la vida de sus semejantes, como la madre Teresa de Calcuta, Gandhi u otros que parecen escasear cada día más en nuestro tiempo. En relación a la búsqueda de la realización espiritual se dice que lo que demuestra el grado de “iluminación” de una persona es la bondad.

Lo intelectual.

Tomemos ahora lo intelectual. ¿Cuál es el ideal socialmente aceptado acerca de la realización en lo intelectual? Aparentemente es el erudito, aquel que ha tragado más libros a lo largo de su vida, y cuya mente esta atiborrada de conceptos y conocimientos. La sociedad los considera sus sabios. Que distinto del ideal que propone el Tarot, que es el mismo que encontramos en el Zen, en el Taoísmo o en la meditación en general. Este es el vacío. La mente libre como un cielo sin nubes como su estado más cercano a la perfección. Lo que no quita en absoluto la belleza de pensar, este sería sólo un medio de alcanzar a partir de ese vacío una mente fluida, virgen, abierta, alerta, receptiva a lo intuitivo y siendo una con el ser esencial.

Lo sexual –creativo.

Lo sexual-creativo, es la energía fundamental de todos los seres vivos. Es la que lleva a la perpetuación de las especies. El ser humano toma una parte de esta energía y a través de la sublimación crea. Es el único ser de la naturaleza que tiene el don de trascender el mero instinto reproductivo y crear. Si vemos cual es la idea más difundida acerca de la realización en lo sexual tenemos múltiples puntos de referencia por que vivimos en una sociedad obsesionada con el sexo. Tal vez a consecuencia de la represión y el tabú que siempre estuvo presente en la civilización judeocristiana, se convirtió en la mercancía más deseada. Miremos hacia donde miremos veremos sexualidad, obsesión por lucir bien, para ser atractivos, para obtener una sexualidad satisfactoria. Pero como los más no se ajustan al estereotipo, esto sólo es fuente de frustración. El ideal del Tarot podría relacionarse con el ideal del yoga, del taoísmo o el tantra. Es la alquimia que trasmuta el instinto animal, en energías cada vez más sutiles que van despertando a la persona a otros niveles de conciencia, que se identifican con vibraciones más altas gradualmente. Hasta llegar a la fusión con el principio universal donde entremezcladas las energías masculinas y femeninas constituyen el “big bang” de la creación como matriz permanente del milagro de la vida.

El centro material-corporal.

El centro material- corporal se refiere a la materia en la que habita el espíritu, es decir en primer lugar, el cuerpo. Luego vienen, la ropa con que lo cubrimos, la comida con la que lo nutrimos, la casa donde nos guarecemos, y las posesiones materiales. Por lo tanto también está referido al ámbito del trabajo mediante el cual conseguimos todo lo que necesitamos. ¿Cuál es el ideal de lo material que vemos reflejado en la sociedad? Parece ser tener una gran casa, o varias, autos 0 km, todo tipo de accesorios para el confort, ropa de marca, y ante todo un buen trabajo. Y seguridad para que no nos quiten lo que con tanto esfuerzo obtuvimos. Y para lograr todo esto se pone el máximo empeño. Pero para la inmensa mayoría lo que ocurre es que este ideal les consume el tiempo y la salud y termina siendo otra fuente de frustración al no poder obtener todo eso.
¿Qué dice el tarot respecto de esto? La riqueza en primer lugar es la salud. Si para obtener todas esas cosas que deberíamos tener supuestamente para ser felices nuestra salud se deteriora ya podemos ir prescindiendo de ellas. Y las posesiones, todo prestado, nos lo presta la madre tierra. Acumulando las perdemos. Haciéndolas circular se multiplican. La fortuna es una energía que debe circular, porque si se estanca genera enfermedad. El tiempo de una vida individual es poco, la moneda de oro pasa de mano en mano, fluye siempre. La rueda de la fortuna enseña que a veces estamos arriba, a veces abajo. Nos vamos y no nos llevamos nada, o un alma acaso. Y la alegría de haber sembrado amor y felicidad si lo hicimos en nuestro breve paso por la tierra.

Pablo Di Santo